LAS EXPERIENCIAS DE LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA CÓMO BASE PARA EL DESARROLLO FUTURO DEL SER HUMANO

                                                                              Por la Lic. en Psicomotricidad Iara Bermúdez.

Es habitual escuchar frases o comentarios que muestran la gran importancia que tiene la “estimulación” para el desarrollo futuro del niño. Y efectivamente podemos decir que la forma en que el niño transite sus primeros años de vida, las experiencias que pueda tener, influyen fuertemente en el desarrollo de su sistema nervioso, constituyendo así la base sobre la que se construyen las adquisiciones futuras.

Si bien esto es totalmente cierto, hay una gran confusión sobre el significado de palabras como ESTIMULAR, ESTIMULACIÓN, ESTIMULO, confundiéndose muchas veces en la práctica estos términos con la SOBREESTIMULACIÓN, o la SOBRECARGA DE ESTIMULOS, nada beneficiosos para el niño.

Estimular (según la Real Academia Española), significa “Aguijonear, picar, punzar. Incitar, excitar con viveza a la ejecución de algo. Avivar una actividad, operación o función.” Sin lugar a dudas no es la idea “pinchar” a un bebé para que logre algo nuevo.

Durante los dos o tres primeros años de su vida, el bebé necesita transitar por múltiples y variadas experiencias:

EXPERIENCIAS EXTEROCEPTIVAS: Vinculadas con la piel, diferentes sensaciones, mimos, caricias, texturas, temperaturas.

EXPERIENCIAS PROPIOCEPTIVAS: Vinculadas a sensaciones de músculos, huesos y articulaciones.

El niño debe sentir su propio cuerpo y sus límites corporales a través del movimiento y el contacto, por ejemplo con masajes, cosquillas, cargarlo y sostenerlo “a upa”, sintiéndose contenido, cercano al cuerpo de sus padres.

EXPERIENCIAS VESTIBULARES: Tienen que ver con los cambios de posición del cuerpo en el espacio y por lo tanto con el equilibrio. Se da principalmente a través de juegos que los padres realizan naturalmente con sus hijos usando cómo herramienta el cuerpo: balancearlo o hamacarlo, jugar con las caídas (“hay que te tiro”, caballitos, saltos, avioncitos por el aire, entre muchos otros)

EL PROPIO CUERPO: todo lo que el bebé puede ir realizando y explorando de y con su propio cuerpo, moviéndose, probando diferentes posturas, trasladándose por el espacio (rola, se sienta, se acuesta, gatea, se arrastra, se para, da pasos, trepa)

Es fundamental en todos estos cambios de postura la libertad y seguridad con la que el niño explore estas diferentes posibilidades por sí mismo, descubriendo día a día las infinitas posibilidades que su cuerpo le da.
Dentro de las experiencias con su propio cuerpo, incluimos también el reconocimiento del mismo, de sus manos, sus pies, las diferentes partes de su cuerpo, así como las posibilidades de movimiento que éstas le dan.

CON OBJETOS: A medida que el bebé crece y se desarrolla su coordinación y habilidad en la manipulación van evolucionando, y así la posibilidad de explorar los objetos. Disfrutan de agarrar objetos, girarlos, tirarlos, golpearlos entre sí o contra diferentes superficies o muebles, probar de meterlos en distintos lugares o de meter sus dedos o manos en agujeros de los objetos.

Les gusta jugar a tirar un objeto y que alguien lo junte, a dar y recibir objetos, a esconderlos y encontrarlos…
Toda esta exploración le permite ir descubriendo cómo funciona el mundo que lo rodea, los objetos, el espacio, el tiempo y los otros. Así va desarrollando no sólo su coordinación manual, sino también su inteligencia.

EXPERIENCIAS CON OTRO, DIFERENTE A SÍ MISMO: El niño se vincula primero con su madre, su padre y familiares directos, con quienes tiene un gran vínculo de dependencia en las primeras etapas.

Pero poco a poco va diferenciándose de ellos, reconociéndolos como seres separados de él y a su vez, reconociéndose a sí mismo cómo ser independiente. Esto se va dando principalmente a través de todas las experiencias que fuimos nombrando anteriormente.
Podemos agregar como un momento importante en este desarrollo el juego de “está – no está”, que comienza alrededor de los 4 o 5 meses, y que evoluciona hacia el juego de las escondidas, siendo fundamental en esta experiencia de separación-individuación.

Los Juguetes

Pensado en todas estas experiencias fundamentales en el desarrollo integral del bebé ¿cuál es el lugar del juguete? ¿cuál es la importancia que tiene en la vida del niño?

Frecuentemente nos vemos bombardeados por infinidad de productos para “estimular” diferentes áreas del desarrollo del bebé y el niño pequeño, productos que nos muestran como “fundamentales”, “necesarios” para su desarrollo. Y es aquí cuando nos preguntamos cuáles son las verdaderas necesidades del bebé. ¿No queda el bebé igual de bombardeado que nosotros frente a tantos y tan variados estímulos?

Sillas que se hamacan sólas en diversas frecuencias y ritmos, que “cantan” al bebé, móviles con música, luces y movimientos, juguetes con múltiples botones que realizan variadas funciones, andadores, jumpers y entretenedores, que “entre-tienen” al bebé, o sea, lo “tienen” ocupado mientras nosotros estamos ocupados, pero no estimulan su desarrollo, no le permiten explorar sus posibilidades, no le permiten conocer su cuerpo y sus posibilidades de movimiento.

Estos objetos generan experiencias en el bebé pero sin afectividad, sin otra persona que dé significado a lo que está viviendo, y sin permitirle explorar que es lo que verdaderamente puede hacer con su propio cuerpo, ni como funciona el mundo que lo rodea.

El niño necesita experiencias si, necesita explorar, necesita objetos es verdad.

Pero la necesidad del bebé es de objetos neutros, sencillos, que le permitan crear, imaginar, inventar, buscar que puede hacer con ellos, encontrando las infinitas posibilidades que tienen.

Muchas veces nos encontramos con juguetes que tienen 1 o muy pocas posibilidades, girar o tocar un botón para que algo salte, por ej. Esto no significa que estos juguetes sean malos para el niño, pueden ser juguetes que le permitan ciertos aprendizajes, pero contar con variedad de potes, vasos, pelotas, telas, tapitas, argollas, cintas, botones o la infinidad de otros objetos neutros cotidianos que podemos encontrar en nuestras casas, ofrecen infinitas posibilidades para que el niño explore y principalmente que cree, imagine, desarrollando su inteligencia y su creatividad.

Es preocupante encontrarnos con niños en edad preescolar o escolar, que no saben divertirse o aburrirse, que no son creativos, que les cuesta imaginar, que no pueden “entre-tenerse” solos, y aquí es importante pensar que les estamos enseñando a nuestros bebés ¿les enseñamos a jugar sólos? ¿les enseñamos a crear, a inventar?, ¿les enseñamos a que su cuerpo puede ser una forma de divertirse, de explorar? ¿les mostramos que su cuerpo le permite infinidad de movimientos, posturas, posibilidades? ¿los dejamos exlporar? ¿los dejamos probar que pueden inventar con distintos objetos? O por el contrario ¿los llenamos de objetos? ¿están siempre “entre-tenidos” por objetos que no le permiten crear?

Iara Bermúdez

Lic. en Psicomotricidad

Coordinadora de Espacio Cuerpo y Desarrollo

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10feb 2015

LAS EXPERIENCIAS DE LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA CÓMO BASE PARA EL DESARROLLO FUTURO DEL SER HUMANO                                                                               Por la Lic. en Psicomotricidad Iara Bermúdez. Es habitual escuchar frases o comentarios que muestran la gran importancia que tiene la “estimulación” para el desarrollo futuro del niño. Y efectivamente podemos decir que la forma en que […]